Posteado por: Alex | 6 marzo, 2011

historia de una resurrección, wall-e

La vida suele darnos oportunidades que no siempre somos capaces de advertir.
El perrito de la foto se llama Wall-E como el robot de la película que tuvo su oportunidad de amar.
Guoli, tuvo su oportunidad de vivir tres veces.
Fue sacrificado dos veces pues en el refugio de animales donde lo acogieron no lo podían mantener.
Era un animal desechable. Llego a este mundo porque la naturaleza lo trajo, pero el hombre, ese ser que no aprende que las leyes de la naturaleza no se pueden violar, decidió matarlo.
Este perro, porfiadamente nos demuestra que el error de Pascua Lama, las brutalidades cometidas en la costa chilena contra nuestros pájaros. Nuestra porfía en no usar energías limpias y nuestra tozudez en amparar políticos que se alían con las grandes empresas para usar nuestras aguas para ganar dinero se nos devolverá en contra, en mala como diría un joven.

Guoli es un recordatorio de que con la naturaleza no se debe jugar, esas leyes no se rompen. El maremoto del año pasado puso las cosas en su lugar, no las destruyó, como decimos los ignorantes.

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